El equilibrio entre la vida personal y laboral es un asunto que se ha hecho más difícil durante la pandemia, especialmente para aquellas mujeres profesionales que tienen al cuidado hijos, padres o madres, hermanos, entre otros. Cuando pensábamos, al final de la década pasada, que estábamos avanzando en la igualdad de géneros en el frente laboral, llegó el coronavirus para hacernos retroceder unos pasos.

Conciliar la vida profesional con el cuidado de otros no es nada fácil. Las múltiples cuarentenas y restricciones a la vida cotidiana que ha traído la crisis del COVID-19 y sus consecuencias, a muchas de nosotras nos han llevado a repensar nuestras prioridades, el tipo de trabajo que hacemos, la importancia que tiene y cómo afecta nuestra calidad de vida.

Trabajar nos trae un tipo de felicidad llamada eudaimónica, que viene con la satisfacción de una tarea bien hecha.

Tratar de encontrar el equilibrio entre vida profesional y personal vale la pena. Muchos estudios muestran cómo un buen trabajo puede promover la satisfacción y el bienestar y hasta la misma definición de tu identidad. Si te preguntas quién eres, no te demoraras mucho en empezar a describir lo que haces en tu trabajo.

Nuestros trabajos nos ayudan a saber que somos competentes, lo que a su vez aporta a nuestro bienestar. Incluso parece que trabajar nos hace felices en momentos que podríamos no estar haciendo nada. Una serie de experimentos hechos por la Asociación de Ciencia de la Psicología (APS, por sus siglas en inglés) demostró que cuando los participantes tenían la alternativa de esperar 15 minutos sentados para empezar el experimento o caminar durante 15 minutos, quienes caminaron, terminaron significativamente más felices.

Si le das prioridad a tu tipo de felicidad preferido, será más fácil llevar una vida equilibrada.

De hecho, en esa búsqueda constante por el equilibrio entre trabajo y vida personal, lo que nos hace felices puede sorprenderte. Según la psicología existen tres tipos de felicidad y la clave en encontrar esa ecuación perfecta entre empleo y maternidad puede estar en encontrar cuál es tu tipo. Aquí te contamos cuáles son:

  1. Felicidad eudaimónica. Es el tipo de felicidad que viene del trabajo cumplido. Es eso que sentimos cuando sabemos que fuimos competente y lo hicimos muy bien. Es la felicidad que indica que estamos alcanzando nuestro potencial. Y las investigaciones muestran que el esfuerzo es esencial para alcanzar esta felicidad, porque nos da orgullo terminar una tarea desafiante.
  2. Felicidad hedónica. Es la felicidad que viene con las emociones positivas como la alegría y con la falta de emociones negativas como la tristeza y la rabia. Este tipo de felicidad da muchos beneficios a la salud y las actividades de recreación nos ayudan a alcanzarla. Claro que no hay que exagerar. Un estudio de la Universidad de Pensilvania muestra que, si se tienen más de 5 horas diarias de tiempo libre, nuestra felicidad disminuye.
  3. Felicidad experiencial. Un concepto nuevo en la investigación sobre el bienestar es la felicidad que viene de tener experiencias variadas y nuevas en nuestras vidas.

La mayoría de nosotros vamos a tener diferentes porcentajes de los tres tipos de felicidad, pero si descubres cuál es el que te deja más satisfecha puedes entonces encontrar más fácilmente un equilibrio entre trabajo y vida personal, lo que te ayudará a sentirte plena.

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FUENTES:

  1. https://www.sciencealert.com/happiness-through-work-the-science-of-work-life-balance-might-surprise-you?utm_source=pocket_mylist
  2. http://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/download?doi=10.1.1.456.1948&rep=rep1&type=pdf