En las últimas décadas las empresas le han dado mucha importancia a la cultura del feedback, con informes regulares, una, dos o más veces por año, el objetivo es ayudar a los profesionales a mejorar su trabajo, a que hagan las cosas mejor, a que alcancen su potencial y colaboren eficientemente con sus colegas. La cultura del feedback llegó con la intención de hacer de las empresas lugares donde las personas pueden comunicarse talentosamente con otras y servir mejor a las sociedades.

El feedback que se centra en los defectos y debilidades no ayuda a la persona a mejorar, de acuerdo a un artículo de Harvard Business Review de 2019.

El problema es que decirles a las personas que su trabajo no está a la altura no es lo mismo que ayudarlas a que esté a la altura esperada. De hecho, de acuerdo a algunas investigaciones, el feedback negativo, del tipo “esto es lo que estás haciendo mal” reduce el compromiso con la empresa y suprime la exploración de nuevas metas y objetivos.

Todos ya hemos pasado por eso, dar o recibir feedback negativo, aunque sea llamado de “constructivo”, siempre es incómodo. La persona que tiene que dar está preocupada de no lastimar al otro y quien tiene que recibir puede sentirse avergonzado de escuchar “Lo que estás haciendo no es suficiente.” Incluso cuando parece que la persona está recibiendo bien o feedback, internamente está más preocupada de lo que parece.

¿Pero qué pasa con el feedback positivo? Aunque estemos destacando los talentos y las cosas que se hicieron bien, también es una forma de crítica, nos dice “si puedo aprobar esto, también puedo rechazar aquello”. Además, que centrarse en lo positivo no necesariamente va a ayudar a mejorar lo que se está esperando.

Nadie quiere hablar con una persona crítica. Conviértete en un aliado de tus trabajadores para ayudarlos a crecer y desarrollarse profesionalmente.

Entonces sin feedback, ¿qué podemos hacer para ayudar a construir una cultura de alto desempeño? Te dejamos aquí tres pasos:

  1. Cambia de crítico a aliado. Nadie quiere conversar con los críticos, pero cuando eres aliado de una persona, te preocupas por ella, confías en ella y te comprometes con ella. Eso inspira a las personas a ser mejores y no estar a la defensiva. Para ser un aliado, sigue esta fórmula: empatiza cuando tienen dificultades, muestra confianza en sus habilidades de superarlas y pide permiso para invitarlos a pensar en su situación.
  2. No hables sobre el pasado, sino sobre el futuro promisor. Haz preguntas de tipo “¿qué resultado quieres lograr?” Déjalos que digan en sus propias palabras lo que quieren hacer para ellos y para la empresa. Ayúdalos a concentrarse en un resultado que es positivo, claro y significativo.
  3. Muestra una oportunidad escondida. Ayuda a repensar el problema como una oportunidad que se puede aprovechar para ayudar a alcanzar ese objetivo mayor que fue definido en el paso anterior. “¿Cómo puede este problema ser visto como algo bueno?”

Cuando se entrega feedback como parte de un proceso sincero de crecimiento y desarrollo siempre es efectivo para ayudar a las personas a identificar sus puntos ciegos y ver cuales son las oportunidades para crecer más como profesionales.


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FUENTE: https://hbr.org/2021/12/feedback-isnt-enough-to-help-your-employees-grow