Una de las cosas más estresantes que tiene la vida profesional es cumplir con deadlines o plazos para entregar proyectos. Todo se vuelve peor si sobre estimamos lo rápido que vamos a cumplir el plazo y al final tenemos que hacer las cosas a toda carrera para entregarlas a tiempo. Además, algunos estudios muestran que la presión de deadlines poco realistas tienen un impacto negativo en la creatividad, el resultado final y el desempeño general.

Para las mamás trabajadoras, administrar el tiempo es una de las habilidades más valiosas que pueden aprender. Saber cómo dedicar la cantidad de tiempo adecuada para lidiar mejor con cada aspecto del día a día es fundamental para tener una vida más equilibrada y satisfactoria.

Cuando se trata de pedir aplazar una fecha, parece arriesgado. ¿Será que van a pensar que no soy profesional? ¿Que no trabajo lo suficiente o que soy incompetente? Pero la verdad es que los deadlines son más flexibles de lo que pensamos. Muchos de ellos son simplemente arbitrarios y tienen un poco de margen que podemos usar a nuestro favor. Si tu jefatura te pidió un prototipo para el próximo lunes, puede ser que en realidad sólo necesita entregarlo a fin de mes.

Estudios muestran que pedir una extensión a tu deadline nos puede hacer ver más profesionales, eficientes y comprometidas.

Un equipo de Harvard Business Review hizo una encuesta con más de 4.000 profesionales para descubrir cuáles son las barreras, reales o hipotéticas, que hacen que la mayoría de las personas sea resistente a pedir una extensión a un plazo de trabajo, incluso cuando podría reducir su estrés y hacer que entreguen un proyecto mejor. Los resultados dijeron lo siguiente:

Nunca pidas una extensión después de que pasó el plazo.

Con la experiencia de trabajar remotamente con la pandemia, la consciencia sobre la flexibilidad horaria aumentó en todo el mundo y se volvió parte esencial de la mayoría de las empresas. A veces necesitas unos días más para estar con tu familia durante las fiestas de fin de año o tal vez pasó algo inesperado con tus hijos que te dejó con menos tiempo de lo que tenías planeado. Si ya sabes que vas a tener menos tiempo para dedicarle a tu proyecto como te gustaría, es mejor pedir luego una extensión.

La clave es tener comunicación clara. Eso corre para ambas partes. Las gerencias deberían ser claras de las urgencias y de las cosas que son más flexibles. Sería mucho más fácil si los gerentes y las gerentas pudieran incluso establecer mecanismos claros, un paso a paso, para seguir cuando se quiere aplazar un trabajo. Cuando hay caminos claros para seguir los colaboradores y las colaboradoras se preocupan menos con parecer incompetentes y pueden concentrar su energía para hacer un mejor trabajo.

Pedir aplazar una entrega no va a eliminar el resto del estrés que las mujeres enfrentan en su trabajo y en sus vidas. Pero crear un espacio donde los y las profesionales se sientan seguras para decir cuando están sobrepasadas, puede ser una excelente estrategia para todos los involucrados, más todavía en una época que la salud mental está en el centro de las preocupaciones sociales.

Y recuerda, la mayoría de las veces la calidad es más importante que la velocidad. Cuando estés en la duda, atrévete y pídele a tu jefe o jefa una extensión al deadline, si dices que quieres dedicarte bien para entregar un resultado de buena calidad que ayude a los objetivos generales de la empresa, es bien probable que no te juzguen como piensas y crean que eres más eficiente y profesional.

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